El accidente de tránsito que costó la vida a seis personas ayer en Ranchito, La Vega, vuelve a disparar la alarma sobre los frecuentes sucesos, con saldos fatales, en las carreteras. Cuando no por una cosa es por la otra, pero la realidad es que no suele pasar mucho tiempo sin que la población sea estremecida con un accidente aparatoso en una de las vías del país. Como son tan numerosos, un recuento sería prolijo. La primera versión de la desgracia en Ranchito da cuenta de que el conductor de una yipeta Ford Explorer atropelló a un grupo de trabajadores de una procesadora de arroz después de perder el control del vehículo. Testigos habrían declarado que la tragedia se debió a que el conductor, identificado como Ramón Radhamés García, estaba ebrio. La indignación provocó que el vehículo fuera incendiado. Si bien la afirmación no ha podido confirmarse de inmediato, de todas formas las autoridades tendrán que realizar una exhaustiva investigación para establecer la causa de la tragedia. Conmueve que seis personas hayan muerto y otras dos resultaran heridas cuando no hacían más que trabajar para ganarse su sustento y el de los suyos.
