Tan perturbador como más leña al fuego puede ser el nuevo ingrediente introducido por el presidente de la Junta Central Electoral (JCE) a la crisis en el centro de cómputos del tribunal. Advertir que para ese organismos sólo cuentan las posiciones institucionales de los partidos y de sus autoridades representa simplemente desconocer la función de los delegados electorales. Por las diferencias entre las posiciones del presidente, el secretario general y el delegado electoral del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) la decisión de Rosario tiene todas las características de una cuña. En tanto Miguel Vargas Maldonado y Orlando Jorge Mera han favorecido una salida consensuada entre los partidos políticos, el delegado electoral, Salvador Ramos, acotó que la decisión implica la sustitución del director de informática, Franklin Frías. Es muy evidente que Rosario, quien defiende a Frías como encargado del departamento, se ha apoyado en la aparente contradicción para desconocer y limitar la función de los delegados electorales. Pero es posible que, talvez sin proponérselo, haya incurrido en un exceso que genere nuevos conflictos.
