La muerte de un capitán de la Policía y de un presunto atracador durante una balacera ocurrida el miércoles en la noche en el barrio Villa María es otro eslabón de la ola de violencia que se registra en el país. El incremento del patrullaje dispuesto por el presidente Leonel Fernández no ha sido todavía la respuesta para contener la criminalidad y la delincuencia que cada día cobran nuevas vidas. El capitán Darwin Ramón Polanco, de 32 años, fue herido mortalmente por desconocidos cuando se dirigía a su residencia, próximo a la Eusebio Manzueta. El oficial logró alcanzar de varios disparos a Engel de Jesús Sena, de 24 años. Durante la balacera resultaron heridos otros participantes en el suceso y personas que merodeaban por el lugar. El suceso indica que además de reforzar la vigilancia, las autoridades tendrán que tomar otras medidas para combatir la criminalidad y la delincuencia que gravitan sobre la población. Porque se demuestra cada día más que la represión no es la única respuesta para combatir una violencia generada por las causas más diversas. Las autoridades tienen que actuar para garantizar la seguridad ciudadana y el orden público.
