La comisión bicameral que dirige las vistas públicas en torno al proyecto de reforma fiscal debería escuchar con detenimiento las objeciones que en torno al impuesto anual por la circulación a los vehículos del 1% sobre el valor, han hecho los ex directores de Impuestos Internos, Juan Hernández y Germania Montás, quienes consideran que ese gravamen implica una doble tributación.
Ambos exfuncionarios plantean que el impuesto a las placas calculado como un ad valórem sobre el valor CIF del vehículo, se convierte en un impuesto patrimonial, por lo que los vehículos que fungen como activos empresariales quedarían gravados dos veces; Hernández y Montás también cuestionan el incremento al Impuesto Selectivo al Consumo ad valórem a las bebidas alcohólicas, porque supone erróneamente que el consumo y la venta de los productos de alcohol y el tabaco son inelásticos respecto al precio, es decir que la gente los consume sin importar lo que cuesten. Contrario a eso, se ha demostrado que cuando se ha subido ese impuesto, bajan las ventas. Juan Hernández y Germania Montás tienen calidad sobrada para hablar de esos temas.
