Página Dos

CÓJANLO

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El secretario de Salud Pública, doctor Bautista Rojas Gómez, sostiene que en diciembre sólo han muerto dos personas a causa de dengue y no siete como han declarado algunos galenos.

Pero el caso no es para ponerse a discutir si fueron dos, siete o cuantos sean, sino para tomar medidas que eviten que una enfermedad como el dengue siga haciendo estragos en la población.

Las estadísticas serán siempre contradictorias en una nación en donde se cree todavía que  la gente muere de brujería y hay quienes confían más en curanderos que en la ciencia de la salud.

 Es deplorable, si es como aduce el presidente del Colegio Dominicano (CMD), doctor Waldo Ariel Suero,  que antes que enfrentarla y admitir sus estragos las autoridades prefieran encubrir la mortalidad y la enfermedad por dengue.

Tan preocupante como las condiciones sanitarias que dan vida al mosquito que transmite el dengue es la afirmación del titular de Salud Pública de que hay médicos que no saben diferenciar el mal de otras enfermedades.

Aun sea una alusión para descalificar a los denunciantes es inconcebible que las propias autoridades admitan que la salud de la población esté en manos de especialistas incompetentes.

El director del Robert Reid Cabral confirmó que en ese centro sólo han fallecido dos niños, pero el doctor Clemente Terrero Reyes, infectólogo y autor de dos libros sobre el dengue, sostiene que han sido cuatro. Pero el caso es tomar medidas.

El Nacional

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