Desde esta parte de la frontera podría alegarse que lo menos que necesita Haití en las actuales circunstancias es un Ejército. Pero habrá siempre que reconocer que la nación está en su derecho, amén de que la creación de una unidad militar ha sido una de las iniciativas más defendidas por el presidente Michel Martelly.
Desde el golpe de Estado contra el presidente Jean Bertrand Aristide, la vecina República ha tenido en los agentes de la Minustah la fuerza que ha necesitado para por lo menos salvaguardar el orden público y la seguridad. Pero es obvio que el Gobierno haitiano también en la soberanía de su territorio y con ese propósito ha logrado un acuerdo con Ecuador para entrenar a los futuros integrantes del Ejército.
Tras un adiestramiento de ocho meses, ya han regresado los primeros 41 miembros de la futura fuerza militar. En principio trabajarán, según el Gobierno, en la restauración de caminos y otros proyectos de servicios públicos, pero después cumplirá la misión de todo cuerpo de infantería, aunque por ahora se diga otra cosa. Si en las condiciones en que está, Haití concede prioridad a la creación de un Ejército ese no es solo su derecho, sino problema.
