La sordera en más de un millón de niños causada en China por el uso excesivo de antibióticos vuelve a poner sobre el tapete el problema de la falsificación de medicamentos. Con todo lo drástica que suelen ser las autoridades chinas no se prestó la debida atención a las denuncias sobre el efecto para la audición del exceso de antibióticos. Puede darse por descontado que los responsables no saldrán ilesos, pero mientras tanto ahí están las consecuencias de la sordera en los niños. Por aquí el contrabando y la falsificación de medicamentos se han constituido en una práctica que no acaba de ser erradicada por las autoridades. Ahora no se descarta que las muchas enfermerdades y los cuantiosos gastos en salud en que incurre la población, así como la resistencia de gripes y otros virus pueda estar relacionada con la ineficacia de medicinas falsificadas. Los chinos han detectado que el uso incorrecto de medicamentos, no la alteración, ha sido el causante de la sordera de más de un millón de niños. El caso indica que en cuestiones de salud se tiene que ser vigilante y actuar con rigor, sobre todo cuando se trata de medicinas. Lo de China es una experiencia para tomar en cuenta.
