Página Dos

CÓJANLO

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La alta participación de jovencitos en crímenes y atracos se ha convertido en un fenómeno que las autoridades ni la sociedad pueden pasar por alto. El drama no es para explicaciones, exhortaciones ni seminarios, sino para que se le enfrente con la determinación y responsabilidad que amerita.

De hecho todas las pandillas barriales son integradas por jovencitos, e incluso se comenta que en la muerte durante un atraco del médico y coronel retirado de la Fuerza Aérea Néstor Guaroa Santana Aquino, ocurrida a las 12:10 de la madrugada del sábado, uno de los principales sospechosos es un muchacho de 15 años de edad.

Los familiares de Santana Aquino, de 58 años de edad y quien era propietario de la farmacia Cayera, ubicada en la Abreu casi esquina Barahona, insisten en que sobre el suceso no debe quedar ningún cabo suelto.

Aunque la Policía ha dado cuenta de la detención de varias personas, con relación al crimen han surgido temores sobre los resultados de las pesquisas. Santana Aquino, definido por vecinos de su negocio como un Padre Billini, estaba en un puesto de venta de hamburguesas en Villa Consuelo cuando fue muerto por los asaltantes.

Se sospecha que en la muerte del sargento mayor de la Marina de Guerra, Angel Miró Sena Boció, ocurrida el sábado en Boca Chica, pudieran estar también implicados menores de edad.

Desde hace tiempo muchachos que no exceden de 21 y 22 años se ha convertido en los principales protagonistas de crímenes y delitos que perturban a la población. Se trata de una irrupción que, por inquietante, se le tiene que prestar la debida atención.

El Nacional

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