Enfasis suspicaz. El pacto convocado por el presidente Danilo Medina para mejorar la calidad de la enseñanza es, sin duda, una valiosísima iniciativa que bajo ninguna circunstancia debe desnaturalizarse. Sin embargo, ese es el temor que genera el énfasis que han puesto voceros del oficialismo en las más de seis mil propuestas formuladas durante los encuentros regionales. Las consultas, que por su carácter maratónico generan muchas reservas, no eran un reférendum.
Y por lo tanto tiene que evitarse cualquier signo que pueda interpretarse como interés de manipular a la opinión pública para apuntalar los proyectos oficiales en el sector educativo.
Lo más obvio es que en una comunidad donde el plantel sea una enramada, los estudiantes usen piedras o blocks como butacas, con apenas uno o dos profesores, que los participantes expongan esas carencias. O sea que propuestas determinadas por las necesidades inmediatas de comunidades tienen que ser muy bien ponderadas para evitar confusiones que afecten los objetivos de un pacto para transformar el sistema educativo. Como ahora se entra en una segunda fase, cabe esperar que sean verdaderos especialistas, nacionales y extranjeros, los que trabajen en la transformación del sistema.

