Página Dos

Cójanlo

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Sociedad nerviosa

El caso del vigilante privado que mató de un disparo a un “delivery” en una torre de la avenida Caonabo, de Los Cacicazgos, sintetiza con grandes caracteres el nerviosismo que cunde en la población. El guardián disparó contra Ricardo Aybar, de 23 años, cuando este entró al edificio Adonai XXV a llevar un pedido que habían hecho al minimarket “Deli-Mar”, donde trabajaba. Se dice que el vigilante dormitaba y se espantó cuando sintió la presencia del transportista de mercancías a domicilio, de quien sospechó que se trataba de un intruso.

Pero el caso de que disparara antes de averiguar refleja el nerviosismo que inunda a la sociedad ante la creciente ola delictiva y todos los conflictos que perturban a la población. La muerte del “delivery” es una de las muchas tragedias a la que la gente no ve justificación, que solo se explican por la irritación o la frustración que prevalece en el medio. Es obvio que esa alteración del estado emocional, con consecuencias luctuosas, es un factor que las autoridades tienen que ponderar como parte de cualquier programa para enfrentar una ola de violencia que cada día cobra nuevas víctimas.

El Nacional

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