En la cuerda floja
El presidente de Haití, Michel Martelly, transita uno de los momentos más críticos de su convulsa gestión. Por un lado ha tenido que lidiar con intensas protestas sociales protagonizadas por estudiantes y otros sectores que se demandan su renuncia inmediata, y por el otro con las presiones de Estados Unidos para que convoque elecciones legislativas y municipales en el más breve tiempo. El vicepresidente Joe Biden lo llamó para externarle la preocupación del Gobierno de Barack Obama sobre la demora de las elecciones para elegir 10 escaños en el Senado y decenas de alcaldías.
Para complicar más el panorama, Martelly ha tenido que enfrentar estos días enardecidas protestas contra el costo de la vida, la corrupción, supuestos atisbos dictatoriales y en demanda de que renuncie. La detención de un joven abogado opositor, que interpuso una demanda por corrupción contra la esposa e hijos del gobernante, generó masivos disturbios sociales que colocan su Gobierno por lo menos en una posición incómoda. Más cuando carece de recursos para siquiera calmar las necesidades fundamentales de la población. Martelly está en la cuerda floja.
