La Policía requiere más detergente
La Policía vincula a otro de sus oficiales, el teniente coronel Johan Emilio Liriano Sánchez, con redes criminales relacionadas con narcotráfico y sicariato. Esta vez el oficial Liriano Sánchez ha sido acusado de integrar una banda de gatilleros que supuestamente asesinó a decenas de personas, una acusación terrible que indica que en la Policía todavía hay que limpiar con mucho detergente jurídico, ético y moral.
Los investigadores policiales alegan que el suspendido oficial se reunía con frecuencia en su finca de San Cristóbal con integrantes de esa red de sicarios, de la que formarían parte Juan Félix Cordero Febles (Copelín) y Edgar Rijo Astacio (Maestrico), ambos asesinados. Para que se tenga una idea de la dramática historia que cuenta la Policía, el grupo de sicarios tenía su propio altar donde colocaban una bala por cada asesinato o ejecución que realizaban. Pensar solo que en esa banda participaba un influyente oficial policial, pone los pelos de punta.
