Exceso liderazgo
Con todas las acciones que han anunciado tanto la Procuraduría General de la República como otras entidades públicas es para que los feminicidios se hayan reducido desde hace tiempo a su mínima expresión. Pero la realidad hoy es que la violencia de género se ha convertido en una epidemia que las autoridades han sido incapaces de controlar. El procurador Francisco Domínguez Brito ha llegado a reconocer que en algunos casos las autoridades tienen su cuota de responsabilidad. En cuanto a estadísticas, sobre las cuales casi siempre hay reservas, y todo lo que sea protagonismo mediático para demostrar eficiencia, sí se ha sido exitoso.
Es mucho lo que se ha hablado, pero hasta ahora se ha sido incapaz de articular una fórmula oficial para evitar que tantas mujeres mueran a manos de sus parejas o exparejas. Está bien que las mujeres denuncien la violencia intrafamiliar, como las invitó la fiscal de la provincia Santo Domingo, Olga Diná Llaverías, pero que no sea solo para llevar un registro, sino para prevenir agresiones a través de medidas concretas. Aunque Diná Llaverías estima que las alrededor de 24,400 denuncias que se han presentado en su jurisdicción refleja un cierto nivel de confianza, que no descarte que sea también de desesperación.
