Calma en Neiba
Los jefes de la Policía y del Ejército dieron la connotación que tenía el linchamiento de un haitiano en la sección Las Petacas, de Neiba, al viajar de inmediato a la comunidad para evitar confrontaciones. En un momento en que la atmósfera está al borde del estallido por las altas tensiones había que prevenir que la muerte del haitiano pueda malquistar aún más las relaciones entre los dos países. Manuel Castro Castillo y Rubén Paulino Sem actuaron con mucho tino al viajar a la comunidad sureña para imponer el principio de autoridad antes de que se exacerbara la sed de venganza.
El haitiano habría sido ultimado tras ser considerado el principal sospechoso de la muerte de una pareja de ancianos. El Gobierno haitiano no tardó en protestar por el suceso. Se ha contemplado un plan para carnetizar y regular a los haitianos que trabajan en los campos agrícolas, como parte de las medidas para garantizar la seguridad y la tranquilidad. Con mucha razón, el jefe de la Policía reconoció que la situación había que manejarla con la mayor prudencia. Y es obvio que se ampara en cómo está la cosa tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la nacionalidad.
