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Cójanlo

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Privatizar el agua

El agua, como se ha planteado en múltiples ocasiones, es más un derecho, por demás fundamental para la salud, que un bien comercial. Con ese servicio, que por lo menos por estos predios se torna cada vez más escaso como resultado de la contaminación y la depredación, no debería inventarse. Y más, como advirtió el director del Instituto Nacional de Agua Potable y Alcantarillado (Inapa), cuando su eventual privatización dejaría consecuencias más negativas para la población que “la capitalización del sistema energético”.

En el Congreso cursa un proyecto de ley agua potable y saneamiento, que, entre otros objetivos, contempla la privatización del servicio. Alberto Holguín alertó que si se llega a privatizar el líquido el déficit en el sector sería mayor que en el energético y las cargas en los hogares serían más pesadas. Los argumentos son lo suficientemente razonables como para prevenir a los congresistas de cualquier iniciativa que pueda convertir el líquido en un bien comercial. Una cosa es pagar el agua, cuyo servicio tiene un costo, pero otra muy diferente, es convertirla en una mercancía. Aunque de hecho lo desea por la escasez y mala calidad. Con la privatización, como señaló el director de Inapa, sería peor.

 

El Nacional

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