Préstamos para pagarse
Que sea destinado a sectores tan importantes como la educación, la agricultura, la salud y la competitividad no significa que los 450 millones de dólares que prestará el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2010 sean una bendición. Lo ideal sería no deber un solo centavo a nadie, que el Gobierno pueda manejarse con sus propios recursos, porque si se debe, hay que pagar, y con intereses. La causa y necesidades de los préstamos serán siempre discutibles. El Gobierno los justifica, pero otros no. La condición impuesta por el BID de que los recursos tengan que destinarse a sectores prioritarios no significa que el préstamo sea bueno. Que nadie se equivoque en ese sentido. La cooperación técnica que proporcionará el BID no es más que un protocolo para guardar las apariencias. Los recursos forman parte de los 1,700 millones de dólares que recibirá el Gobierno en virtud del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El secretario de Hacienda, Vicente Bengoa, informó que gracias a la erogación de unos 600 millones de dólares el Gobierno ha podido pagar los sueldos de noviembre y diciembre, así como la regalía pascual.
