Terror en Rusia
Los dos atentados terroristas en Volgogrado, que dejaron más de 30 muertos y de 100 heridos opacan los éxitos diplomáticos que podía exhibir el presidente Vladimir Putin. Y ensombrecen el ambiente sobre los Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad de Sochi, por más protegida que esté. Los sangrientos atentados también empañan la toma de posesión de Putin como presidente del G8.
Es probable que en el menor tiempo consiga establecer responsabilidades sobre los atentados, cuya procedencia apunta a terroristas islmámicos de repúblicas caucásicas. Pero antes que asumirlos como propios de sus conflictos internos, Putin ha optado por compartir las acciones como parte de las amenazas contra el desarrollo.
Porque desde su punto de vista el mundo se ve afectado por convulsiones económicas, desastres naturales y ecológicos, los cuales adquieren dimensión global por la interdependencia que caracteriza al mundo de hoy. La sombra de Volgogrado, antigua Stalingrado, gravita sobre su Gobierno y su presidencia del G8. Aclarar los atentados y establecer mecanismos eficaces contra amenazas como el terrorismo y el narcotráfico son su desafío.

