Página Dos

Cójanlo

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El suministro de agua potable se ha tornado, por lo visto, tan sensible como el eléctrico. Basta con la más simple perturbación atmosférica para que los servicios se desplomen, con todas sus consecuencias para los usuarios. A causa de una avería en la línea matriz Valdesia-Santo Domingo, que la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) se conformado con calificar de “grave, preocupante y de gran proporción”, amplios sectores de la ciudad padecerán la interrupción del suministro del líquido durante por lo menos cinco días. Pero resulta que hace apenas un mes que el servicio se había interrumpido por otra avería en la misma la línea, provocada por la tormenta Isaac. En esta ocasión los problemas han surgido  después del huracán Sandy. A pesar de la sensibilidad del servicio, la coincidencia se ha prestado a múltiples conjeturas sobre la rehabilitación de la tubería. Puede que se tratara de un parche para salir de paso. Las averías que han causado las interrupciones en el servicio eléctrico tienen otros matices, aunque en ambos casos ha quedado de manifiesto que se trata de sectores muy sensibles. Al menos a los fenómenos atmosféricos. Y no únicamente por el deterioro de sus instalaciones.

 

El Nacional

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