Conjetura por veda
Tras los acuerdos del 3 de febrero en Jimaní se pensaba que las relaciones comerciales entre Haití y República Dominicana marchaban viento en popa. Pero la decisión de las autoridades haitianas de vedar la compra de pollos, huevos y embutidos en el mercado binacional del viernes en Dajabón no ha dejado de causar sorpresa y plantear las más variadas conjeturas.
Sobre todo porque desde noviembre del año pasado el intercambio de productos avícolas y embutidos se realizaba sin el menor contratiempo. Como no se han dado razones, la prohibición de los haitianos para entrar los productos ha dejado una amplia estela de interrogantes, máxime cuando las autoridades dominicanas habían dado por zanjado el largo impasse con el caso de los pollos, huevos y embutidos.
El incidente representa un signo de malestar, que se presta a las más variadas especulaciones. No se sabe si se trata de una señal de presión de las autoridades haitianas para acelerar una solución al impacto de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la nacionalidad. Es obvio que la decisión no ha sido casual ni resultado de algún mal entendido. Para que nadie se llame a engaño.

