Al presidente Leonel Fernández se le hace tarde para convocar al Consejo Nacional de la Magistratura para seleccionar a los jueces de la Suprema Corte de Justicia, Tribunal Constitucional y Tribunal Superior Electoral, tres papas calientes que pondrán a prueba su capacidad de concertar y armonizar intereses muy disímiles. El CNM deberá ser convocado antes del 26 de este mes, fecha límite, según la Constitución, para conformar los nuevos tribunales. A poco más de 15 días para el cumplimiento de ese plazo, el Congreso aún no aprueba el reglamento para regir al Tribunal Constitucional, cuyo texto ha sido piedra de discordia entre jueces, legisladores, políticos y sociedad civil. El Presidente, incluso, tendrá que resolver el escollo que supondría la presencia en la sesión del CNM del senador Amable Aristy Castro, quien se considera legítimo representante del Partido Reformista ante ese organismo. Aunque el oficialismo tendría mayoría relativa en ese foro, el Presidente está compelido a hilar fino para evitar males mayores que pongan en peligro un concepto o principio muy en boga en estos días de globalización: la gobernanza.
