Crisis por anexión
El complejo ajedrez político que juegan Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), después de la anexión voluntaria de Crimea a la Federación rusa se complica cada día, sin que todavía se defina un ganador.
El presidente Vladimir Putin parece haber ganado la batalla de opinión pública, pues en un referéndum, el 97 por ciento de los crimeos votaron por la alianza con Moscú, pero esa península rebelde sólo representa el tres por ciento del PIB de Ucrania, que ahora ha acordado una asociación económica y política con la UE, que le ha prometido liberarla de su dependencia energética de Rusia, importar 500 millones de dólares en productos y bienes y proveerle de once mil millones de dólares en crédito, si acepta que el Fondo Monetario le ponga el pie sobre el cuello.
Por otro lado, Washington y Ginebra articulan una serie de sanciones económicas contra Rusia, que antes de ser aplicadas ya han puesto a temblar la economía del Kremlin, pero Putin sabe que no será fácil para los 28 países de esa unión poder deshacerse del gas natural

