Diálogo tenso
Aún en medio de decisiones tan controversiales como la necesidad de permisos para protestas pacíficas y la detención de militares vinculados a una supuesta conjura, el diálogo entre el Gobierno y la oposición en Venezuela entró en una tercera fase, con perspectivas de acuerdos para bajar la tensión, exacerbada por más de dos meses de violentas manifestaciones que han dejado más de 40 muertos.
Las conversaciones han superado obstáculos que en principio parecían destinarlas a un rotundo fracaso. Como cabe suponer, todavía abundan las reservas y temores de que el esfuerzo pueda frustrarse.
Sin embargo, resulta auspicioso que en el ambiente prima el deseo de que el diálogo auspiciado por la Unión de Naciones del Sur (Unasur) culmine con un acuerdo para restaurar la paz social y la seguridad en Venezuela. Aunque han surgido otros obstáculos, el próximo paso sería definir los grupos de trabajo para constituir las comisiones que investigarán la violencia y los casos de los opositores detenidos. Por el candente tono alcanzado por las protestas y los cruces entre las partes no podía esperarse más que un diálogo tenso.

