FARC contra narco
E l impulso que el presidente Juan Manuel Santos necesitaba para remontar su campaña electoral puede que lo haya encontrado en el acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para combatir el cultivo y la comercialización de drogas ilícitas. A cinco días para las votaciones que tienen a Santos en un empate técnico con el candidato del partido del expresidente Álvaro Uribe, su principal rival político, el convenio con las FARC representa un balón de oxígeno para sus aspiraciones reeleccionistas.
El gobernante, cuya campaña ha sido empañada por algunos escándalos, se ha desplomado en caída libre. De comandar las preferencias desde que decidió buscar la reelección, el gobernante se ha situado entre uno y dos puntos por debajo de Iván Zuluaga, en la primera vuelta, y unos 10 en una segunda ronda. Aunque es obvio que el impacto de la decisión, que de seguro será cuestionada por el uribismo, todavía está por verse.
El compromiso de las FARC de poner fin a cualquier relación con el narcotráfico es uno de los puntos más importantes del acuerdo de paz que se negocia en La Habana. Las dos partes habían llegado a acuerdos parciales sobre reforma agraria y la participación política de la guerrilla.

