Página Dos

CÓJANLO

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La saludable acogida que ha tenido la reducción de las tasas de interés  no debería tardar en traducirse en beneficio de los consumidores.

No sólo era que lo que pedían todos los sectores, sino que la decisión del Banco Central ha sido aclamada como si se tratara de una suerte de panacea para los desafíos nacionales.

La disposición es buena y oportuna en la medida que contribuya a aliviar la carga que alegaban los inversionistas para operar y emprender iniciativas económicas. Con los altos intereses el consumo se limitaba mucho y había que pensarlo muy bien antes de apelar a créditos.

Al bajar la tasa de los depósitos remunerados a corto plazo de 9.5 a 8.5 por ciento y otra en dos puntos la verdad es que el Banco Central estimula el dinamismo que en estos momentos necesita la economía.

Si de no inmediato se espera que al menos muy pronto comiencen a verse los beneficios de una medida que, combinada con la caída de los precios del petróleo, debe impactar positivamente en la inversión y el consumo.

La industria, el comercio y diferentes sectores habían clamado con insistencia la necesidad de que se bajara la tasa de interés como una de las principales decisiones para recuperar el dinamismo de la economía. El Banco Central la había supeditado a la aprobación del Presupuesto para este año.

Ahora que la medida ha sido tomada se espera que no haya pretextos ni largas, aún persistan otros inconvenientes, para que los consumidores comiencen a disfrutar de los beneficios.

El Nacional

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