Página Dos

Cójanlo

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Contra injerencia

La Organización de Estados Americanos (OEA) ha vuelto a plantarse frente a los sectores estadounidenses que promueven sanciones a funcionarios venezolanos por supuestas violaciones de los derechos humanos durante las protestas que comenzaron en febrero y que a la fecha han dejado más de 40 muertos. En su 44 asamblea anual celebrada en Asunción, Paraguay, su secretario general, José Miguel Insulza, clamó por un diálogo sin presiones ni sanciones entre la oposición y el Gobierno de Nicolás Maduro.

La Administración del presidente Barack Obama también se ha opuesto a las sanciones aprobadas por la Cámara de Representantes, pero algunos sectores estiman que su actitud ha sido tímida y un tanto ambigua. El respaldo de los congresistas demócratas ha sido determinante para que prospere un proyecto que también cuenta con un amplio rechazo de la comunidad internacional, porque constituye un obstáculo al diálogo que impulsan Unasur y el nuncio apostólico. La posición de la OEA, denunciada en múltiples ocasiones como instrumento de los intereses de Washington en la región, ha tenido buena acogida, incluso en Venezuela. Y es que las sanciones solo sirven para echar más leña a la hoguera.

 

El Nacional

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