Mujeres sin amparo
Los feminicidios son una epidemia. Hasta el viernes se habían contabilizado 16 mujeres muertas por sus parejas o exparejas solo en este mes de junio, con lo que totalizan 87 en lo que va de año. Pero muchas también han resultado heridas y otras violadas. Los sucesos, propios de las cavernas y no de una sociedad civilizada, ponen de manifiesto el total desamparo en que viven las mujeres. A pesar del incremento de los homicidios y las violaciones sexuales, las autoridades lucen cada vez más impotentes para estructurar una que proteja a las mujeres. Ni siquiera en los casos en que denuncian temor por la vida. Retóricas, marchas y exhortaciones, que en la práctica no han surtido ningún efecto, ha sido la respuesta más socorrida del oficialismo frente a la violencia contra las mujeres. Las 16 muertas a balazos y puñaladas solo en los primeros 19 días de este mes no hacen más que convocar la atención del Gobierno sobre las causas que inciden en la alarmante ola de feminicidios. Al margen de las dramáticas repercusiones en la familia por los muchos niños que quedan huérfanos, en algunos casos no solo de madre, sino también del padre que se suicida después de matar a la mujer.
