Alto al fuego
Tras los cruentos ataques de Israel en Gaza, que en 24 días causaron la muerte de unos 1,442 palestinos, se ha acordado otro alto al fuego de 72 horas para iniciar conversaciones. El primer ministro Benjamín Netanyahu, quien siempre se ha negado a aceptar el plan de paz, se había mostrado renuente a parar los bombardeos hasta acabar con los supuestos túneles construidos por Hamás para lanzar cohetes. Pero a instancia de Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) los israelíes han aceptado silenciar sus cañones.
La seguridad a que tiene derecho Israel no justifica horrorosos bombardeos indiscriminados, que han impacto en escuelas, hospitales, centros de refugiados y zonas residenciales. La inmensa mayoría de las víctimas han sido civiles, entre los que figuran ancianos, mujeres y niños.
El alto al fuego es un reto para Estados Unidos y la ONU, que están compelidos a detener el genocidio perpetrado por las fuerzas de Netanyahu en Gaza. Tan crueles son las acciones que un observador de la ONU lloró al exponer el dantesco drama que se vive en Palestina desde que la aviación y el Ejército de Israel iniciaron la ofensiva militar.

