Temor a comicios
Son tantas las condiciones que ha puesto, que se tiene la impresión de que el presidente de Haití teme a las elecciones congresuales y municipales cuya convocatoria le exige la comunidad internacional. Su último alegato es que las votaciones, que estaban previstas para octubre próximo, están sujetas a la aprobación de una ley electoral. En principio eran los recursos y la inseguridad, pero en la medida que se superaban los planteamientos el propio Gobierno se ha ocupado de invocar nuevos y variados obstáculos. Estados Unidos y la Unión Europea han tenido incluso que amenazar con suspender la cooperación técnica y económica con Haití si el presidente Martelly no convoca a elecciones para este año. Tras arribarse a un acuerdo forzado, ahora el primer ministro, Laurent Lamothe, carga contra el Senado, controlado por el Gobierno, sobre la necesidad de una ley electoral como condición para las votaciones. Lamothe aduce que la posibilidad de que se aplacen las votaciones no es responsabilidad del Ejecutivo, sino de “técnicas dilatorias” utilizadas por unos cuantos senadores. Lamothe juega con la memoria de la opinión pública, pues hace unos meses había anunciado un consenso para celebrar las conflictivas elecciones.
