La Zona Colonial
Los múltiples retrasos en la remodelación de la Zona Colonial, que se realiza con un préstamo de 30 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha tropezado con otro obstáculo: las lluvias. Es el pretexto que se ha invocado para justificar la demora sobre un proyecto que el Ministerio de Turismo había garantizado tener listo para el pasado mes de agosto. Por lo menos la Arzobispo Meriño. Sin más pretextos que invocar, la encargada de la obra había reconocido las dificultades, que atribuyó a hallazgos arqueológicos y a suelos cenagosos.
Pero con los aguaceros de estos días los obstáculos se han incrementado. Como en otras ocasiones, Turismo anunció que se contratarían otras empresas para avanzar en la conclusión de los trabajos. Mientras tanto, comerciantes y residentes están con el grito al cielo por el largo tiempo y las dificultades para sus actividades por los trabajos en la zona.
El plazo para concluir el trabajo se lo había puesto el propio Ministerio de Turismo. Sin embargo, la encargada de la obra justifica los retrasos bajo el alegato de que proyectos de esa naturaleza deben realizarse en el tiempo que se ha tomado. Otra excusa.

