Operativos costosos
El director del Instituto de Estabilización de Precios (Inespre), Jorge Radhamés Zorrilla Ozuna, planteó que esa entelequia requiere de 1,200 millones de pesos anuales para superar la crisis económica con que opera. Y denunció que sectores que adversan la entidad la han despojado de sus facultades en interés de desacreditarla o hacerla desaparecer.
Pero Zorrilla Ozuna no habló de la necesidad que tiene el Inespre de 33 subdirectores, con sueldos que no se corresponden con sus funciones, ni de un departamento jurídico con 25 abogados. Sin hablar de las dos o tres nóminas de un organismo que por falta de recursos ni siquiera puede operar coyunturales mercados populares.
Antes de plantear incremento de la asignación presupuestaria, el ex jefe del Ejército y presidente del Partido Cívico Renovador, ha debido abocarse a una exhaustiva depuración, siquiera para acreditar sus reclamos, de los gastos con que opera el Inespre. Puede tener razón en que la crisis no sea nueva, pero tampoco se puede negar que se ha agravado con la pesada carga burocrática, incluyendo escandalosos aumentos salariales bajo la gestión de Zorrilla Ozuna.

