Redactores del proyecto final de reforma fiscal al parecer se quisieron pasar de listos o aceptaron sugerencias de última hora de algunos senadores o de sectores interesados para incluir o excluir tributos de manera conveniente. Por ejemplo, se coló una prohibición a la importación de pacas de ropas usadas, lo que fue detectado a tiempo por el senador Rafael Calderón, quien de inmediato pidió su exclusión, lo que fue complacido. De igual manera sorpresiva se coló un impuesto a las compras por Internet, lo que ha despertado un avispero en la Asociación de Empresas de Courier, que estiman que fueron víctimas de un palo asechado. Lo mismo alegan las empresas de zonas francas, que se quejan porque lo que se aprobó en el Senado con respecto a ese sector no se corresponde con lo acordado con el presidente Danilo Medina. Lo único que se puede decir ante esas inclusiones y exclusiones de última hora, es que los afectados pueden quejarse por ante la Cámara de Diputados, que conocerá ahora el controvertido proyecto, pero no alberguen mayores esperanzas.
