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Cójanlo

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Reforma Policía

 

La Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus) ha insistido tanto en la reforma de la Policía, que deja la impresión de que la decisión es la salida para cambiar la mentalidad y el comportamiento de los agentes del orden. Es verdad que se necesita una Policía más moderna, con métodos más civilizados, pero hay que cuidarse de las expectativas de dar a entender que una ley o una reestructuración implicaría un cambio automático o a corto plazo de la entidad.

La criminalidad y la delincuencia son fenómenos sociales que tienen que ver con condiciones económicas, educativas, culturales y con otros factores. No se puede negar que agentes se exceden y abusan, pero para tranquilidad de la ciudadanía casi siempre son sancionados.

En lo que sí hay que concordar sin fisuras con el vicepresidente de Finjus, Servio Tulio Castaños Guzmán, es en que los grandes responsables en términos históricos del comportamiento y abandono del cuerpo del orden son los políticos. Tanto por la falta de iniciativa como por los malos ejemplos y, para colmo, con la impunidad que han propiciado. La reforma de la Policía será necesaria, pero en modo alguno la panacea para la seguridad y el orden.

El Nacional

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