Desasosiego en La Zurza
La Zurza es uno de los muchos barrios marginados de la ciudad con unos espantosos indicadores socioeconómicos y demográficos. Como si no fuera suficiente con el desempleo, el hacinamiento y la contaminación, el sector, que carece de los servicios más elementales, es víctima de una encrespada ola de asesinatos, robos y asaltos. La mayoría de los jóvenes no trabajan ni estudian, lo que a juicio de la Fundación de Saneamiento Ambiental Integral (Funsai) se ha convertido en caldo de cultivo para el narcotráfico.
La drogadicción y la desesperación generada por el desempleo están entre los principales componentes de la violencia que ha alterado el ritmo de vida en el empobrecido barrio de la parte alta de la ciudad. La zona también batalla con la insalubridad que resulta de las condiciones de hacinamiento en que viven muchas familias. Por los tantos problemas el cuadro descrito por Funsai es aterrador. La Zurza, donde la vida se ha tornado un ejercicio de supervivencia, requiere de un vasto programa de asistencia social que proporcione empleo –no dádivas- y que ayude a rescatar a los jóvenes que han sido ganados por la delincuencia.
