El ex-general panameño Manuel Antonio Noriega debió ser liberado en 2007 tras cumplir 15 años de prisión a que fue condenado en Estados Unidos por narcotráfico. Pero antes que liberarlo la justicia estadounidense se ha confabulado para extraditarlo a Francia a fin de ser juzgado por los mismos cargos por los que ya fue condenado. Con Noriega, capturado tras la cruenta invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989, se han violado todos los principios del derecho internacional. Estados Unidos debió entregarlo a Panamá, donde enfrenta varias acusaciones, pero optó por enviarlo a Francia para que responda por supuesto lavado de dinero. Al margen de los cargos, parece que Noriega ha sido víctima de haber roto sus relaciones con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para apoyar a los movimientos insurgentes en América Latina. La operación durante la cual fue capturado arrojó un balance de más de cinco mil muertos causados por las tropas invasoras. Si Francia no puede probar los cargos en que basó su extradición de seguro que apelará a otras argucias para evitar, con la bendición de Washington, que Noriega regrese a Panamá.
