Página Dos

Cójanlo

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Sin tregua

Por el secuestro de un general, el presidente Juan Manuel Santos ha suspendido el diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se efectúa en La Habana.

La crisis ha sido aprovechada por el expresidente Alvaro Uribe para despachar su acostumbrada descarga contra su antiguo pupilo. Uribe se ha negado a dar una oportunidad al proceso de paz, porque nunca ha entendido otro lenguaje que no sea el de la confrontación. Con una guerrilla que no conoce otro método y con muchos de sus miembros que han nacido y se han criado en las montañas no podía esperarse un proceso ciento por ciento franco y sincero.

Había que estar preparado para eventuales desafueros como el secuestro del general Rubén Alzate y sus dos acompañantes. Aun así, antes que la gasolina que ha lanzado Uribe, quien no oculta su resentimiento, hay que buscar la manera de establecer la paz a través del diálogo y evitar la guerra. Por más críticas que reciba de figuras como su antiguo mentor, Santos tiene que abrir una puerta al diálogo hasta en apoyo a su máxima de “negociar como si no hubiera guerra” para terminar lo que ha comenzado.

El Nacional

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