Aportes suspicaces
El alboroto causado por los bonos distribuidos por el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) ha sacado a relucir un elemento confuso, que amerita dilucidarse. Al aclarar que no proceden del 4%, como se había denunciado, el director, René Jáquez, dijo que los recursos son aportados por los suplidores para programas y gastos de publicidad y relaciones públicas de la entidad. Jáquez es, hasta prueba en contrario, un funcionario íntegro y eficiente.
Pero comprometer a los suplidores a aportar un 0,5%, como según dijo se consigna en los contratos, solo se presta a conjeturas. Y más cuando esos recursos son utilizados en bono navideño en beneficio del personal administrativo o de cualquier otra persona en particular. La Comisión de Veeduría Ciudadana del Inabie había deplorado “las ayudas”, que dijo eran con cargo al presupuesto de la cartera y con el propósito de fomentar el clientelismo político.
Los logros del Inabie en 2014 no se pueden negar. Pero Jáquez sabe que los bonos, que se apartan de la misión de la entidad, se prestan a dudas, además de que los empleados gozan de un salario por su trabajo. Y que el aporte de los suplidores no contribuye con la transparencia

