Página Dos

CÓJANLO

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República Dominicana, que ha cifrado en el gas natural sus esperanzas para afrontar la crisis eléctrica, tiene que ver con atención el conflicto con ese carburante que afecta a Europa.

La guerra del gas que protagonizan Rusia y Ucrania paralizó por completo al menos el miércoles los suministros a casi todas las naciones europeas.

Al sufrir en carne viva los efectos de los cortes y en medio de un crudo invierno,  la Unión Europea ha tenido una intervención en el conflicto más activa y decidida que en la matanza protagonizada por Israel contra el pueblo palestino.

El conflicto no es nuevo, aunque en esta ocasión el detonante ha surgido después que Rusia interrumpió los despachos bajo el pretexto de evitar que Ucrania se apropie de manera ilegal del carburante.

 Pero como República Dominicana ha visto en el gas natural la opción para afrontar la crisis energética, descartando las plantas a carbón y otras fórmulas, el conflicto representa un simple alerta.

Los europeos han quedado atrapados como rehenes de la disputa, con el agravante de que muchos países no cuentan con reservas para afrontar la crisis ni siquiera por unos cuantos días.

Se aplaude cualquier iniciativa por encontrar una salida conveniente a los intereses nacionales, pero en modo alguno se pueden perder de vista conflictos como el que afecta a los europeos con el suministro de gas natural. Significa que las opciones tienen que ser muy bien ponderadas, para que no sea más cara la sal que el chivo.

El Nacional

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