También los mercados están ansiosos sobre los resultados de las elecciones de hoy en Estados Unidos. Su inquietud se basa en la posibilidad de que el presidente Barack Obama retenga el poder. No es lo que prefiere Wall Street para iniciar negociaciones sobre asuntos clave de la economía. Con el republicano Mitt Romney, que es su candidato, el diálogo sobre impuestos y regulaciones sería más llevadero. Pero lo más probable es que los republicanos tengan que conformarse con el control de la Cámara de Representantes. De todas formas, los inversionistas esperan que tras los comicios aflore claridad sobre los temas clave de la política fiscal. Están urgidos de llegar a un convenio para eludir el abismo fiscal, como se denomina el vencimiento a fines de año de recortes de impuestos y gastos por unos 670 mil millones de dólares, lo que se estima podría arrastrar la economía estadounidense a una nueva recesión. Pese a que han apoderado a cada uno de los candidatos de una considerable lista de asuntos de largo plazo sobre regulaciones e impuestos, el triunfo de Obama los perturba. El escenario es escabroso, a pesar de que las bolsas han registrado saludables ganancias este año. Pero no son los únicos intereses.
