Mala imagen
Las violaciones de los derechos humanos han afectado mucho la imagen internacional de Venezuela. La prisión por supuestamente incitar a la violencia de los opositores Antonio Ledezma, alcalde de Caracas, y Leopoldo López, ha generado un verdadero vendaval contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro. Entidades a las que siempre se ha atribuido un sesgo de izquierda, como Amnistía Internacional, han documentado múltiples violaciones, además de acusar al Gobierno de interferir el sistema judicial.
En su informe “Venezuela, los rostros de la impunidad”, la organización cita entre las violaciones 43 muertes, 878 heridos y 3,351 detenidos durante protestas celebradas en 2014.
Que figuras como el expresidente del Gobierno español, Felipe González, asuman la defensa de Ledezma y López, perjudica todavía más la imagen de la nación suramericana. González es un político progresista, que en el pasado defendió a víctimas de dictaduras en algunos países de la región. En un momento en que Washington considera a Venezuela como una amenaza para su seguridad, lo menos que conviene a Maduro es entrar en contradicción con figuras y entes progresistas por evidente represalia política.

