La decisión de Venezuela de desistir de la adquisición del 49 por ciento de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) ha colocado al Gobierno en una encrucijada. La observación se desprende no sólo de los señalamientos de la Comisión Económica del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), sino de economistas como el licenciado Bernardo Vega y del presidente de la comisión de presupuesto de la Cámara de Diputados, José Ramón Cabrera. Aunque el secretario de Hacienda, Vicente Bengoa, ha declarado que los 131.5 millones de dólares de la operación no están incluidos como ingresos corrientes, de capital ni nada, la pieza contempla, sin embargo, una necesidad de financiamiento bruto del sector público de alrededor de 2,600 millones de dólares. Vega indicó que en el Presupuesto hay una partida de 131 millones de dólares. Por más esfuerzo que se haga en negarlo todo indica que se contaba con los ingresos por concepto de la venta de la Refinería. El Gobierno parece estar ahora en la disyuntiva de aumentar el déficit fiscal en violación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o reducir gastos.
