Detalles que han salido a relucir sobre la crisis financiera del Seguro Médico para Maestros (Semma) son para que las autoridades profundicen las investigaciones. No se trata únicamente de nepotismo, sino de transferencias de fondos a cuentas personales, compras sin licitación y otras irregularidades, las que determinaron la bancarrota de la entidad. Una auditoría a cargo del Centro Dominicano de Investigaciones Socioeconómicas y Demográficas encontró debilidades gerenciales, administrativas e irracionalidad y uso excesivo en la demanda de servicios médicos. En un principio se dijo que el faltante era sólo de 300 millones de pesos, pero la nueva directora del Semma, Taína Gautreau, declaró que el déficit en realidad sobrepasa los 900 millones de pesos. Antes que aclararse el escándalo parece reducirse a un conflicto entre sectores de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), el Ministerio de Educación y la directora del Semma. Sería un premio a la impunidad que la magnitud de las irregularidades que se han denunciado queden sin aclararse. Las autoridades tienen que emplearse a fondo, sin reparar en altares.
