Ministerio Público, Policía, Medio Ambiente y Salud Pública tendrán que aunar esfuerzos y voluntades para enfrentar la amenaza que constituyen los desbordantes niveles de ruidos que agobian a la población. La plaga del ruido se ha extendido hasta zonas cercanas a hospitales, escuelas, templos religiosos, al punto que la bulla llega hasta los camposantos. Sectores residenciales como Naco, Los cacicazgos, Gazcue, Piantini y casi todos los barrios populares del Gran Santo Domingo y de provincias, están a merced de los altoparlantes de colmadones, bocinazos, vehículos sin mofles y escandalosas plantas eléctricas. Se menciona el caso de un hotel del sector Los Cacicazgo que opera una potente planta ruidosa planta que tiene al garete a los vecinos. El Ministerio de Medio Ambiente, con el auxilio de Salud Publica deberían encabezar un operativo anti ruidos que devuelva algo de sosiego a una ciudadanía agobiada por tanta contaminación que por demás ocasiona graves daños a la salud.
