Ley de quiebra
Bajo fuertes presiones del propio Gobierno, el Senado decidió aprobar en segunda lectura el proyecto de ley de quiebras. La reticencia no dejó de llamar la atención.
Que los legisladores estén más interesados en superar el impasse en torno a la reforma constitucional no es una excusa para que se demorara la discusión de una pieza que fortalece la competitividad y beneficia a la economía.
Consensuado con el sector empresarial, el proyecto impulsado por el Ministerio de Economía y Desarrollo contempla el rescate de las empresas con dificultades económicas y por ende la preservación de los empleos.
Al ponderar la pieza, el ministro Temístocles Montás explicó que su aprobación era de mucho beneficio tanto para el comercio como para el sector bancario, pero que también servirá para atraer inversión extranjera.
De verdad que no se sabe cuáles intereses han obstaculizado que al cabo de 10 años un congreso controlado por un solo partido no haya aprobado una legislación que al menos aparentemente solo beneficia a la economía y al país. La dilación para sancionar la pieza se presta a toda suerte de interrogantes.

