Con las suyas
Los choferes de Boca Chica que interceptaron un autobús escolar y amenazaron con incendiarlo no se salieron con las suyas. Se ofreció un buen ejemplo de autoridad al imponerles tres meses de prisión como medida de coerción. Los camioneros que protagonizaron un caos en la autopista Duarte, por una disputa por el transporte de carga desde una empresa, tampoco deben salirse con las suyas. El conflicto constituye, además, otro desafío sobre la impostergable necesidad de reglamentar el transporte de carga. El incidente es solo otra muestra de que los transportistas, que con frecuencia siembran el terror y la intranquilidad, se rigen por sus propias leyes. Ninguna empresa puede disponer de su propio medio para trasladar sus mercancías sin exponerse a la agresión y destrucción de las unidades por miembros de la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado) o algún otro gremio. La tarifa que prevalece en el mercado no es resultado de la oferta y la demanda, sino del monopolio que ejercen los transportistas. Tras la confrontación que dejó varios camiones con los cristales destruidos y gomas ponchadas se necesita otro ejemplo como el caso de los choferes de Boca Chica.
