Armas y racismo
Dylann Roof, el blanco de 21 años que mató el miércoles 17 a nueve feligreses afroamericanos en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur, ha puesto sobre el tapete el debate sobre la relación entre la tenencia de armas de fuego y el racismo. Con su “crimen de odio” Dylann ha llamado la atención sobre el virus racial que el presidente Barack Obama no ha podido conjurar a través de diferentes iniciativas.
Pero también sobre la tenencia de armas de fuego sin ningún tipo de regulación. Por asesinatos de afroamericanos los disturbios raciales han revivido los peores fantasmas de tiempos que no acaban de ser superados. Los políticos no han tardado en entrar en el debate.
En una conferencia ante alcaldes de todo el país, la aspirante demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, consideró que la matanza de Charleston replantea la necesidad de reformas urgentes de las leyes que regulan la tenencia de armas. Por la radical oposición republicana no ha podido prosperar ninguna iniciativa legislativa para controlar la posesión de armas de fuego. Con su matanza de odio Dylann demostró cuán letal es el componente de armas y racismo.

