No todos contentos
Tras dos años de negociaciones y tensiones, para Estados Unidos y las grandes potencias podrá ser un gran acontecimiento el acuerdo con Irán, que algunos han definido como el inicio de una nueva era en las relaciones internacionales. Pero no todos piensan así, Israel, Arabia Saudí y otros países árabes que objetan el convenio a través del cual se normalizan las relaciones diplomáticas con Teherán a cambio de limitar su programa nuclear.
El acuerdo, al que también se oponen los republicanos en Estados Unidos, es un triunfo de la diplomacia. La Unión Europea y el Gobierno de Irán lo calificaron de histórico y bueno para todos. Y tras ponderarlo, el presidente Barack Obama aclaró, para allanar el camino y exacerbar el optimismo, que el pacto no está basado en la confianza, sino en la verificación sobre el terreno de que se cumplirá.
Los aprestos nucleares de Irán constituían una amenaza para la paz y la seguridad. Pero como los ensayos jamás se han realizado de cara al sol las potencias no pueden fiarse al 100 por ciento. Y menos con las rivalidades de todo tipo que caracterizan a los países del Medio Oriente. En un escenario así se impone la cautela.

