El caso del coronel que amenazó con fabricar expedientes de narcotráfico a periodistas es lo que más se parece al popular cuento del sofá. El presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), Rolando Rosado Mateo, en lugar de investigar y proceder sobre las amenazas de John Liriano, decidió trasladarlo a El Higüero. El oficial profirió las graves amenazas contra la prensa cuando se desempeñaba como encargado de la DNCD en el aeropuerto Las Américas. Pese al escándalo, en el caso Rosado Mateo actuó como el esposo que al enterarse de que su mujer le era infiel en un sofá, decidió vender el mueble. La decisión es una burla, toda vez que el traslado no implica sanción. Y abre muchas interrogantes en la persecución contra las drogas. ¿Acaso se fabrican expedientes por narcotráfico? Como el problema no es el lugar, ¿quién quita que no se repetirá la misma actitud en el aeropuerto El Higüero? A menos que Rosado Mateo entienda que el problema era el sofá. Aunque el presidente de la DNCD declaró que el prepotente oficial había sido suspendido, ahora son lógicas las dudas de que hubo siquiera una investigación.
