Página Dos

Cójanlo

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El  gatillo

 

El jefe de la Policía, Manuel Castro Castillo, tendrá sus razones para apretar el gatillo al relacionar con una campaña de descrédito la mala percepción que se tiene sobre el cuerpo del orden. Por más que se haya esforzado en restaurar la imagen y auspiciosos que puedan ser los resultados, el oficial no debe olvidar que el pasado represivo y corrupto de la Policía pesa mucho en esa percepción. Pero no todos tienen tan mal criterio de los agentes.

Con los sueldos que perciben (menos de 7 mil mensuales) y las condiciones en que trabajan puede ser mucho lo que hacen.

La población tiene pleno derecho a reclamar seguridad y a exaltarse cada vez que un miembro del cuerpo interviene en un atropello, un crimen o un acto delictivo. Hay quienes sostienen que con la desproporción entre el crecimiento económico y la pobreza, y con tantos jóvenes que no trabajan ni estudian es para que haya más violencia e inseguridad.

No se puede dudar que haya una campaña no solo contra la Policía, sino también contra Castro Castillo. Por demás algo muy propio en víspera del 16 agosto. Pero también hay una realidad que no se puede soslayar.

El Nacional

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