Página Dos

Cójanlo

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Detalles desafiantes

Los sobornos e irregularidades que se han denunciado en torno a la quiebra del Banco Peravia son para que no quede un solo cabo suelto. Pero tampoco para que la investigación se limite a los  chiquitos ni que la soga rompa por lo más delgado.

La fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, recibió la información de que un empleado de la Superintendencia de Bancos, cancelado bajo la actual administración por supuestas faltas, recibía 200 mil pesos para tapar las irregularidades del Peravia.

También  que al coronel Mario Cabral se le pagaban entre 200 y 300 mil pesos mensuales por la intervención telefónica, se supone que de manera ilegal.

Esos datos, que tal vez no son siquiera los más escandalosos, bastan para profundizar las investigaciones sobre las aparentes complicidades  que provocaron la quiebra del Peravia.

Fueron las actuales autoridades de la Superintendencia de Bancos las que tuvieron que solucionar el problema para evitar que los ahorristas, en su inmensa mayoría pequeños, perdieran sus depósitos. Y de esa manera evitar mayor malestar, aunque la entidad apenas se notara en el sistema financiero. Pero se tiene que dar un ejemplo sobre el caso del Peravia.

El Nacional

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