Casos tenebrosos
Cualesquiera fueran las razones, el caso del hombre que fue ultimado de un balazo y varias estocadas en el ascensor de un residencial del ensanche Quisqueya representa, por todas sus implicaciones, un signo tenebroso.
La muerte de Juan Isidro Vegas Grullón, de 43 años, acentúa la percepción de que las calles son el escenario preferido para dirimir conflictos de cualquier naturaleza. Por el crimen fue detenido Jamil Enrique Bassa Matos, quien según los detalles ofrecidos por la Policía tenía la determinación expresa de hacer lo que hizo.
En torno al suceso se enarbolan las más variadas hipótesis, que van desde diferencias personales, ajuste de cuentas y sicariato. Otro caso que pone una nota lúgubre al clima lo representa el hallazgo de los cadáveres de dos jóvenes, atados, que el 10 de este mes habían sido secuestrados en San Pedro de Macorís.
Los cuerpos de Yauris Girón Reyes, de 27 años, y Amaury Guerrero Grode, de 26, fueron encontrados en unos matorrales de la carretera Mella, entre los bateyes Honduras y Cayacoa. Hay versiones que indican que los jóvenes se desplazaban en una motocicleta cuando fueron detenidos e introducidos una camioneta.
Los casos son inquietantes.

